Por
Banfield Psi
Sábado, 7 de Diciembre del 2024
Época y subjetividad
Como integrantes de una sociedad, nos encontramos enmarcados dentro de un contexto
socio-político y económico que incide de diversas maneras en la configuración de las
subjetividades y de los lazos sociales.
En su escrito “El malestar en la Cultura” (1929), Sigmund Freud postula que la vida en
comunidad produce padecimiento y a la vez es una defensa. Según el autor, la cultura
exige ciertas restricciones y sacrificios a cambio de una cuota de seguridad, la cual tiene
por condición el establecimiento de lazos libidinales entre los integrantes de la comunidad.
A su vez, se podrían ubicar particularidades inherentes a la esencia de cada cultura: así
como en la época de Freud, época victoriana o post-victoriana, primaba una cultura de
represión y de restricciones al goce, hoy más bien podría aventurarse lo contrario: es la
cultura actual hipermoderna –o algunos de sus discursos imperantes- la que exige
satisfacciones, exige desinhibiciones, renegando las pérdidas e imposibilidades: gozar se
torna un mandato.
Cada sociedad se encuentra atravesada por distintos discursos que imperan.
El factor cultural, las costumbres, como así también la variable económica y política
constituyen el marco en que una persona se encuentra sumergida. En un psicoanálisis, es
importante poder hacer una lectura de la coyuntura en juego. Como sostenía Lacan: “unir
a su horizonte la subjetividad de la época”: No para producir individuos que se adapten
pasivamente a las exigencias culturales, sino más bien al contrario, para poder tomar una
posición más activa y estar advertidos respecto del malestar subjetivo que los discursos y
prácticas culturales producen en cada quien, por ejemplo cuando no se llega a cumplir
con las premisas o estándares de dichos discursos.
Se podría afirmar que, actualmente, el discurso hegemónico a nivel global es el
capitalista. Discurso que opera de manera constante e incesante por y para la ganancia
de los mercados, transformando a los sujetos en consumidores, en quienes recae, a la
vez, la exigencia de “ser productivos” a favor de esta lógica.
Significantes o marcas de la época que se escuchan mucho en los consultorios, pacientes
que manifiestan que nunca llegan a tener esa aparente “felicidad completa” que otros
tendrían, a “ser exitosos”, a conseguir “el cuerpo perfecto”, etc. lo que
conduce a sentirse constantemente en falta, corriendo detrás de esos mandatos no
logrados o en todo caso lográndolos a costos muy altos para su salud.
Desde este lugar, un psicoanálisis busca introducir y construir alguna pregunta, algún
cuestionamiento posible respecto de esos discursos determinantes que forman parte de
todxs de alguna u otra manera y que aplastan subjetividades.
Estar atentos y advertidos de esto permite interrogar estas demandas y desplegar
enunciaciones que le hagan lugar al deseo.